Archivos para octubre, 2014

EL ÁRBOL DE NARANJO

Publicado: 29 octubre, 2014 en Leyendas

naranjoLas mujeres más fuertes de Manta iban cargando unos botes para recoger agua al pie de una ladera; un día a lo lejos, en un cerro vieron un árbol de naranjo que tenía las naranjas más dulces que se hayan probado. El árbol tenía cierto encanto ya que podía moverse por sí solo y con su hermosura obligaba que solo las personas de buen corazón tomaran de sus naranjas, pero con la condición de que se las comieran ahí.

Diego un joven que había huido de su casa por una pelea que tuvo con sus padres, fue a caminar por el cerro y a mitad del camino se encontró con el árbol de las dulces naranjas, no se resistió así que haló los deliciosos frutos del árbol, pero éste no se lo permitió.

El muchacho siguió intentando sacar las naranjas hasta que el árbol se cansó, sacó su rama y agarró el brazo del joven con tanta fuerza que lo tiró al suelo. Poco a poco Diego se empezó a convertir en un árbol pero sin ramas ni frutas.

Los papás de Diego buscaron día y noche a su hijo, pero nunca lo encontraron, lo único que les sorprendió fue ver un árbol seco y sin gracia al lado de un hermoso árbol de naranjo.

Por:

María José Arteaga del Canto

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El poder de Umiña

Publicado: 29 octubre, 2014 en Leyendas

umiñaSe cuenta que en la tribu “los Mantas” un cacique  se casó y tuvo una hija; Umiña.

Umiña era muy buena y bella; lamentablemente su madre murió y su padre se volvió a casar aunque esta vez fue con una hechicera malvada…

Esta mujer quería a Umiña y le enseñaba magia, pero  Umiña se estaba volviendo mala. Su padre lo notó y se lo dijo pero Umiña lo rechazó.

Después de algunos años su padre muere y su madrastra escapa, Umiña se sintió tan arrepentida de haber rechazado a su padre que se acostó con él, y nunca se volvió a levantar.

Los soldados de la tribu no tuvieron corazón para enterrarla, por su belleza, que la dejaron encima de la tierra con su padre.

La tribu se dio cuenta de que el corazón de Umiña no se había  descompuesto y que estaba verde y duro; se había convertido en una esmeralda.

El nuevo cacique pide que en la mitad del corazón fuera tallado el rostro de Umiña…

Sin embargo la esmeralda cayó en manos de los españoles pero Umiña (que estaba en la esmeralda) con su magia hizo que los españoles se fueran, pero ella cayó de un barco a lo más profundo del mar.

Donde sigue pensando por que rechazó a su padre.

Por:

SISA MARÍA INTRIAGO SÁNCHEZ

El MITO DEL CÓNDOR

Publicado: 29 octubre, 2014 en Leyendas

condor

Se  dice  que  en  una comunidad un hombre vivía con su hija. La hija  pastaba a las ovejas, llamas y otros animales. Cada día un joven vestido con elegancia  a visitarla.

Tenía un traje negro hermoso, chalina blanca, sombrero y todo. Cada día iba a visitar a la mujercita, y se hicieron buenos amigos. Jugaban a todo.

Un día comenzaron a jugar de esta manera: “Álzame tu y yo te alzar”. Bueno comenzaron el juego, y el joven alzo a la mujercita. Recién cuando a la iba alzando en alto, la mujercita se dio cuenta de que estaba volando.

El joven puso a la mujercita dentro de un nicho en un barranco. Allí el joven se convirtió en cóndor. Por un mes, dos meses, el cóndor criaba a la mujercita. Le daba toda clase de carne: carne asada, carne cocinada.

Cuando había estado unos años juntos, ella llego a ser mujer. La jovencita dio a luz un niñito pero lloraba día y noche por su padre, a quien había dejado en la comunidad.

“¿Cómo puede estar solo mi padre? ¿Quién estará cuidando a mi padre? ¿Quién está cuidando a mis ovejitas? Devuélveme  al lugar de donde me trajiste. Devuélveme allá” le suplica el cóndor. Pero él no le hace caso.

Un día un picaflor apareció. La joven le dijo “¡ay picaflorcito, mi picaflorcito ¿Quién hay como tu ? tienes alas. Yo no tengo ninguna manera de bajar de aquí, hace más de un año, un cóndor, convirtiéndose en joven, me trajo aquí. Ahora soy mujer. y he dado a luz a su niñito”.

El picaflor le contesto: “escúchame joven. No llores. Te voy a salvar. Hoy día  iré a contarle a tu papa donde estas, y tu papa vendrá a buscarte”.

La joven le dijo: “escúchame picaflorcito. ¿Conoces mi casa, no? En mi casa hay hartas  flores bellas, te aseguro que si tú me ayudas, toditas las flores  que hay en mi casa serán para ti “.

Cuando dijo eso, el picaflor volvió  contento al pueblo, y fue a decir al padre de ella “he descubierto donde  está tu hija. Está en el nicho de un barranco.

Es la mujer de un cóndor. Pero va a ser difícil bajarla. Tenemos que llevar un burro viejo”, dijo el picaflor, y conto su plan al viejo. Fueron, llevaron un burro viejo.

Dejaron el burro muerto en el suelo. Y mientras el cóndor  estaba comiendo el burro, el picaflor y el viejo ayudaron a la jovencita a bajar del barranco.

Después llevaron dos sapos: uno pequeño, otro grande, y dejaron los sapos en el nicho del barranco. Bajaron el abuelo y su hija y fueron hacia el pueblo.

El picaflor fue donde el cóndor y le conto: “Oye, cóndor. Tú no sabes que desgracia  hay en tu casa. “¿Que ha pasado? “El cóndor le preguntó. Tu mujer y tu hijo se han convertido en sapos”. Bueno, el cóndor se fue volando a ver. Ni la joven, ni su hijo estaban dentro del nicho, solamente dos sapos.

El cóndor se asustó pero no pudo hacer nada; y el picaflorcito está todos los días entre las flores en la casa de la jovencita.

Mientras ella, su hijo y su padre viven felices en la comunidad.

FIN

EL ÁRBOL DE MANGO

Publicado: 28 octubre, 2014 en Leyendas

mangoHabía una vez un árbol de mango, el cual, un cacique indígena lo había embrujado; el embrujo decía que: “El que coma este fruto, morirá en el acto.”      Muchos años después, una niña  de 7 años llamada Stacy, el cual su nombre significa: Resurrección,  jugaba todos los días  debajo del árbol, hasta que un día, la niña tenía hambre, y se comió un mango, la mamá ya le había advertido que no se comiera ningún fruto de ese árbol, pero sin embargo, le gano el hambre y se lo comió. Cuando la mamá fue a buscar a su hija, ya no la encontró viva, pues, ya era muy tarde.

Muchos dicen que cuando pasan por el árbol ven a una niña jugando y la mayoría del tiempo esperando a alguien; algunos dicen que la niña espera a su mamá, para que la lleve a cenar.

FIN